Desde sus comienzos, una de las características de Amapola como institución educativa es el espacio que dedica a pensarse a sí misma.
Desde una profunda reflexión sobre la época que estamos atravesando, entendemos que el tiempo que viene en la Educación será desafiante, con nuevos paradigmas. Por eso quisimos ser parte de algo más grande y compartir el recorrido junto a otros. Crecer con otros siempre fue uno de nuestros bastiones.
Así nos acercamos a la Red Educativa Itínere, y ellos, desde su propio recorrido de crecimiento, innovación y construcción en red, se acercaron a nosotros. Hoy Amapola se suma a una red educativa con la que compartimos valores, objetivos, miradas y ganas de trabajar juntos. En otras palabras, esta incorporación nace de una elección compartida.
Somos dos instituciones que se reconocen, valoran lo que cada una construyó y deciden recorrer juntas una nueva etapa. Esta elección fue posible gracias al trabajo de todo el equipo y a la confianza de cada una de las familias que forman parte de Amapola.
¿Qué significa ser parte de la Red Educativa Itínere? Ante todo, tener conciencia de ser parte de una RED. Es caminar junto a otros en este tiempo refundacional para la educación. Y eso abre nuevas posibilidades para toda nuestra comunidad.
Para los equipos: una comunidad profesional más amplia, con nuevas instancias de formación e intercambio con colegas de otras escuelas, compartir buenas prácticas y más oportunidades de desarrollo y crecimiento tanto con los proyectos pedagógicos como en los trayectos profesionales de cada uno.
Para las familias: una propuesta que se amplía, incorpora nuevas experiencias y permite proyectar nuevos recorridos en un contexto más grande, más heterogéneo.
Para los estudiantes: experiencias compartidas con otras escuelas de la Red, acciones de liderazgo, de aprendizaje y servicio, e instancias de intercambio que amplían su mirada del mundo.
Todo esto sucede manteniendo lo más importante: la identidad, los valores y el equipo de Amapola. Sin perder aquello que nos hace únicos, por lo que tantas familias nos eligen desde hace 56 años, sumarnos a la Red Educativa Itínere nos permite hacer más grande lo que ya construimos y abrir nuevos caminos para toda nuestra comunidad.
Cuando Amapola nació, en 1970, era una semilla llena de potencial. Y además, quienes la plantaron tenían una idea muy clara: un qué, un dónde y un cómo. Esa semilla floreció, creció y se transformó cada vez que el proyecto y el contexto lo pidieron, generando nuevas posibilidades. Lo mismo sucede en cada sala y en cada grado: cada aprendizaje, cada vínculo y cada experiencia que construimos forma parte de ese crecimiento.
Todo eso y más. Porque cuando nos tomamos de las manos y decidimos crecer junto a otros, las ideas se potencian y salen, sin pedir permiso, de los cajones donde estaban guardadas esperando el momento propicio.
Y ese momento llegó. ¡Estamos muy felices! Amapola crece nuevamente. Y al sumarse a la Red Educativa Itínere, amplía su recorrido.